ESPACIO PINBALL en CASABELLA 801 (2011), Milán, Italia.
PINBALL SPACE in CASABELLA Magazine 801 (2011), Milano, Italy.

 
ESPACIO PINBALL en ORIS 74 (2011), Zagreb, Croacia.
PINBALL SPACE in ORIS 74 (2011), Zagreb, Croatia.
ESPACIO PINBALL en PASAJES arquitectura y critica núm. 119 (2011).
PINBALL SPACE in PASAJES Magazine no. 119 (2011).

Ensayo sobre el Ayuntamiento de Lalín, obra de Luis M. Mansilla y Emilio Tuñón, M+T, 2011.






foto: Luis Asín















































































ESPACIO PINBALL

El nuevo edificio para el Concello de Lalín es un experimento.

La apuesta del concurso convocado en 2004 por el Ayuntamiento de Lalín, de la comarca Gallega de Deza, para dotar a la localidad, de 20.000 habitantes, de un foro público que integrara la nueva sede consistorial y otros servicios públicos, puso a la oficina Madrileña de Mansilla+Tunón a trabajar en un singular ensayo cuya construcción acaba de concluir el pasado mes de febrero.

PINBALL NOTEBOOK




















P R O G R A M A S   S E C A N T E S  
La génesis del proyecto de Lalín se entiende desde el diagrama, la herramienta gráfica que establece, de forma sintética, un primer espacio donde conjugar componentes mediante sus relaciones.  Independiente de la forma, el diagrama expresa, de forma directa, el programa de usos y necesidades en forma de vínculos.
En Lalín, M+T se sirven de la potencia del diagrama con un objetivo: intersecar elementos de un programa a priori independientes.  Con la determinación de que el área total del conjunto sea menor que la suma de sus partes, M+T construyen de facto el ESPACIO INTERSECCIÓN, los llamados “conjuntos no disjuntos” en teoría de conjuntos, “secantes” en el particular de las circunferencias.  Esta suerte de ‘bite’ entre programas permite que las actividades de dos recintos diferenciados (A y B) lleguen a encontrarse en un tercer espacio compartido (AB) que es los dos a la vez pero estrictamente distinto de los anteriores. 
Cuando funciones bien definidas pero distintas comparten espacios asociados, se produce una optimización del metro cuadrado común no sólo porque éste atiende a varias partes a la vez, sino porque ello implica su mayor cualificación.  Así, un ámbito con mayores solicitaciones se vuelve más eficiente, condicionado más por sus relaciones topológicas y por su sintaxis que por su definición formal.
Como estrategia, M+T vuelven a distanciarse del problema particular colocándose en un terreno abstracto donde poder realizar hipótesis.  Al ser falsables en su lógica interna, esas hipótesis se alejan de lo individual y el problema se universaliza.  De esta forma, el supuesto se va precisando mediante las leyes de un SISTEMA que se informa paulatinamente con los datos de la realidad. Esos datos traen a continuación nuevas ideas: el proceso es iterativo.
El procedimiento no se ocupa de dar forma al artefacto sino de encontrar las reglas de juego que permiten, en último término, satisfacer las particularidades del proyecto concreto; un procedimiento ‘natural’ por cuanto la prueba y el error descartan leyes o las aceptan provisionalmente para adaptarse a la necesidad.
En Lalín, el sistema formulado consiste en la agrupación de células funcionales independientes.  Dicha agrupación se repite en subconjuntos sucesivos, por lo que se trata de una ESTRUCTURA RECURSIVA conceptualmente infinita.  La única jerarquía entre conjuntos es precisamente su número de recursión.
La coherencia del conjunto viene dada, pues, por la relación entre elementos, pero también por su materialidad, ya que la matriz es a radice también una matriz constructiva.  Sin pormenorizar, el proyecto material, de una concisión casi primordial, queda definido por un único detalle de fachada y otro de cubierta.  Como ejemplo: el tratamiento de la luz natural reflejada, de gran sofisticación en lo perceptivo, logrado únicamente con cuatro tipos de vidrio según su situación.

L A   C O N S T E L A C I Ó N   Y   E L   N U D O
Para su materialización, el proyecto opera la agrupación de células en CONSTELACIÓN, es decir, mediante una geometría de coordenadas dispersas en el espacio.  La constelación es una agrupación convencional de elementos que no están necesariamente asociados localmente pero que -en el plano- lo simulan.  Morfológicamente, la solución nuclear se traduce en circunferencias, es decir, en centros (coordenadas en el territorio) y radios (acuerdo entre sus correspondientes dimensiones), según los mapas del problema arquitectónico.  Así, la solución final se concreta mediante la intersección de las áreas de influencia de unos centros de gravedad que son funcionales.  Y las concavidades y convexidades resultantes se explican por la posición exterior o interior de esos centros generadores.
El contrapunto a la organización dispersa de la constelación se encuentra en el concepto de NUDO.  El nudo funciona por rozamiento, es decir, precisa una geometría de contigüidades que garantice su estabilidad.  Se representa por embeddings(encajes) de la circunferencia en topologías dadas, lo que le confiere su estructura, y requiere, por el dibujo de sus tensiones, un espacio que sin embargo no colmata.
El proyecto de Lalín cristaliza cuando se han hallado precisamente los embeddings que hacen posible llevar al espacio el diagrama de sus relaciones funcionales, condición que acerca hasta hacer colisionar sus células.  Esta proximidad es la que garantiza el encuentro, el ‘roce’ entre programas, y el dibujo del nudo es la decisión clave para lograr la compacidad justa.

T E N S I O N   D E   P E R Í M E T R O
Sin continuidad tenaz de PERÍMETRO no hay compacidad.  Sólo así se logra la cohesión de un conjunto que, de otra forma, desparramaría la autonomía de sus partes.  Si Lalín es un compuesto que se despliega sin origen, su envolvente continua define el grado de concentración de su contenido.  Sus perímetros actúan como ‘zunchos’ que dimensionan el total y sus agrupaciones.  El acierto de la geometría radial es que la dimensión de ese conjunto y la curvatura del zunchado están en relación directa.
A la vez, la tensión de borde dota de libertad a la organización del artefacto.  Por eso ha sido calibrada cuidadosamente, logrando situar el proyecto en el punto intencionado entre un volumen cerrado, compacto, subdividido al interior, y un conglomerado desperdigado sin tensión interna.  Es evidente que, bajo una aparente simplicidad, subyace en Lalín una preocupación por estos parámetros interdependientes de densidad física, programática, de personas.., y que existe una densidad crítica que ha de alcanzarse.  Así, un tamaño de huella controlado, dentro de un solar que es más extenso, nos recuerda la intención de partida de hacer colisionar usos y  usuarios mediante la expansión y acuerdo de núcleos centrífugos.  El zuncho perimetral se comprende como la antítesis centrípeta necesaria dentro de esa geometría decididamente radial.
Al exterior, el perímetro de directriz curva se materializa mediante poligonales que facetan sensiblemente su piel de vidrio en reflejos de mil y un verdes distintos.  Esta continuidad tersa pero quebrada multiplica su presencia en el entorno a la vez que dota al edificio de una escala humana sin comprometer su carácter abstracto.  También su contenida volumetría tiene vocación de atender al entorno, acercándose a él de manera eficaz.  Sin embargo, M+T no renuncian a lo que el proyecto debe significar: un edificio singular, público, dentro de un contexto poco estructurado.  La intervención es nítida pero expansiva, marcándose en el mapa como en otro tiempo lo hicieran las plantas centrales de los castros.  Tiene en común con aquellos asentamientos militares la confianza en las propias leyes internas con condición fundacional.  Lalín es una planta central donde los centros se han multiplicado.
Desde el interior, el perímetro se hace presente de dos formas.  La primera, desde cierta distancia, como horizonte perspectivo y fuente de una luz rebotada que busca su camino. La segunda, como ventana a veces intermitente, a veces tamizada del exterior, resultado de la posición del usuario relativa a sus vidrios translúcidos, nublados o transparentes; una ventana quebrada que no se abre al paisaje sino que se apoya en él.  Horizonte y ventana se explican desde la cuestión del espacio.























P I N B A L L   S P A C E
Existen dos fórmulas espaciales que se equilibran estratégicamente en el proyecto.  Por un lado, las unidades funcionales propiamente dichas.  Por otro, sus áreas de influencia.
Las unidades-célula son recintos estancos e independientes conformadas por muros portantes, curvos, de hormigón visto.  Cuando tienen situación de fachada, son sectores cilíndricos que se completan con el propio cerramiento perimetral de vidrio.  Cuando se sitúan al interior, se presentan como cilindros completos.  Todos tienen asignada una función y unos usuarios fijos o bien son núcleos de comunicación, instalaciones o aseos.
Su área de influencia, entre los planos negros y paralelos de techo y suelo, en expansión por el trasdós de estas células sólidas, blancas, se desarrolla el objeto del experimento de Lalín: un continuum con vocación de fluido único, el ESPACIO PINBALL.
En él, las células y sus entornos, sometidas a la tensión funcional, se definen mutuamente mediante el ‘rebote’.  Rebote es acuerdo: el espacio es finito y se pacta.  Los programas entonces se vuelven secantes.  El espacio pinball es el lugar de la intersección.
Las premisas para que este espacio intersticial funcione como ámbito de colisión nos recuerdan las del espacio público: densidad, superposición de usos y una cierta dosis de congestión, la que acorta distancias y resuelve problemas locales con soluciones también locales.  Y como confirma el proyecto, el espacio ha de tener dimensión -en algún momento- excedente.
Esta arquitectura se sirve de las contigüidades
de elementos de tamaño diverso cuyo solape permanece una matriz abierta, des-programada.  La intersección queda definida por las actividades y los agentes que rebotan temporalmente; el espacio pinball se resuelve desde los recursos, los servicios y los objetos disponibles.  Es la respuesta a un problema indeterminado, imprevisible por cuanto está sujeto al cambio.  Se instala en él multiplicando sus relaciones con el conjunto.  No se diseña a priori la situación siguiente sino que se permite que ésta se pueda dar: posibilitar frente a planear, proveer frente a dar forma.
El espacio pinball funciona en horizontal, entre planos que aplastan las actividades haciéndolas centrífugas.  Entonces se extiende, se traslada, se funde, se escapa.  Como un boomerang, despide el espacio para devolverlo por un perímetro que es cóncavo.  Sensible a las presiones vecinas, se contrae y se expande apretando e inflando programas ó acercando o alejándose del usuario, logrando episodios de gran privacidad ó situaciones de plaza pública.  No tiene tamaño sino alcance.  No tiene dirección.  Se resiste a la centralidad y a ser compartimentado.  Es un campo activado, cargado por los acontecimientos que lo rodean físicamente pero también por los que tienen un eco en él, el Concello, la comarca…

E X C E P C I O N E S
En el proyecto se dan cuatro excepciones significativas, esas que M+T acostumbran a utilizar para tensar las leyes del sistema establecido, una armonía entre regla y excepción.
La primera, el doble espacio que se produce en el lugar nuclear del edificio del Concello: su salón de plenos.  Paradójicamente, este ‘centro’ simbólico no se traduce en una célula central del complejo sino que -como lugar de acuerdo e intercambio, de espacio democrático- forma parte del continuum pinball, eso sí, con una ruptura de su condición horizontal mediante una doble altura de iluminación concéntrica.
La segunda, la conexión vertical que se abre a modo de cilindro ‘ausente’ en el entorno de hall como recurso para señalar y retesar un ámbito extenso y público.  Como si se tratara de una célula funcional construida ‘en negativo’, aparece este imán de luz atomizando el campo.
La tercera, la plaza o patio interior, que habla de la condición de foro del conjunto y resuelve hábilmente su cruce de caminos.  Como no podía ser de otra forma, el recinto es lugar de encuentro y colisión, lugar de rebote, y su espacio así lo refleja en su condición de pinball.  Sin embargo, para lograr la presencia pública que cualquier plaza ambiciona, se corona físicamente con un perímetro regular al interior, la célula más grande conformada también en negativo.
La cuarta, el tiempo.  Si el tiempo contemporáneo ya no es una línea sino una red de intenciones colectivas, un mapa de puntos cuya relación se renueva de forma instantánea por sus infinitos agentes, quizá, como dice aquel maestro amigo, el tiempo fluya mejor por edificios curvos.